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El escriba cargaba una paleta de madera con brochas
y lápices rojos y un rollo de papirus bajo su
brazo. Las paletas utilizadas como tablero de escribir
equipado con un agujero para lo lápices. El escriba
escribía con dos colores primarios--negro y rojo-para
reconocerlos mejor.
Las paletas normalmente eran hechas de una pieza de
madera rectangular. Sus dimensiones podrían oscilar
entre los 20 y 30 centímetros de largo y entre
cinco y ocho centímetros de ancho y entre uno
y cinco centímetros de grueso. En uno de sus
extremos tenía dos o algunas veces, varias cavidades
que contenían las tintas de forma sólida.
Para la escritura profesional se mezclaba el agua con
una pasta de pigmento, como la que usan hoy día
los ninos en las acuarelas.
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